Rumba, mujeres voluptuosas, y una tradición salsera a prueba de balas y narcotráfico. Un cronista sin sueño al borde del abismo. Aquí Cali Pachanguero, su historia de música y violencia, su noche extendida, sus cuerpos desbordantes y el recuerdo de un escritor suicida. (Crónica de Paul Alonso publicada en la revista Dedo Medio, #12, agosto, 2008 )
Para encontrarme, llegué al bar más perdido, del barrio más bohemio, de una ciudad muy agitada, en Colombia, un país siempre en movimiento. Quizá porque estaba a punto de cumplir de 30 años y se me terminaba una década excesiva, quizá porque acababa de morir mi padre, quizá porque aún quería creer en las palabras y la canción perfecta, quizá porque la muerte siempre nos persigue como un caballo huracanado que ha tomado muchas anfetaminas, o quizá simplemente porque nunca aprendí a bailar salsa, es que me encontraba en el bar de La Socia, en el barrio de San Antonio, en la ciudad de Santiago de Cali.
La Socia es una mujer de alrededor de 60 años que regenta un pequeño local al final de un callejón. Vende cervezas, ron y aguardiente, mientras su senil marido pone en el equipo de música la mejor selección de salsa dura y antigua, seguida por viriles tangos melancólicos. Por las paredes del local están colgados los retratos de iconos de la salsa, acompañados por la imagen de Carlos Gardel, muerto en un accidente de avión, en Colombia, en 1935. Los parroquianos que me circundan son gente desprolija y pronto me entero que estoy rodeado de músicos, pintores y poetas que han perdido demasiadas batallas en su vida. En el parlante suena Escarcha, de Héctor Lavoe: “Yo seré un volcán/ Y tú seguirás en hielo”.
Capital del Valle del Cauca, Santiago de Cali cobija a más de dos millones de personas y es considerada la Capital de la Salsa, luego de que el género fuera desarrollado en Cuba y Puerto Rico, y popularizado en Nueva York. Inmortalizada como “la sucursal del cielo” a partir de los setentas, Cali ha visto crecer a orquestas como el Grupo Niche, Guayacán y Toño Barrio, y ha sido escenario de los más apoteósicos conciertos como el de la Fania All Stars.
Esta misma música quimbosa ha dictado por siempre que “las caleñas son como las flores”. Cali es famosa por ser cuna de mujeres hermosas, sensuales y de buena figura, pero también es un destino de “turismo médico”. Es una de las ciudades donde se realizan más cirugías plásticas, especialmente de implantes: desbordantes senos y nalgas retumban por la urbe. Es probable que esto sea una de las tantas herencias de la cultura del narcotráfico, que redefinió la estética femenina e hizo de la voluptuosidad una mercancía. Todo un tema en la historia del cuerpo colombiano. Y si hay alguien que sabe de esto es el pintor caleño Hernán Darío Correa, cuya obra ha girado durante más de 25 años en torno al cuerpo desnudo de la mujer, el cual retrata partiendo siempre de modelos reales: “En Cali las mujeres muestran más la piel que en otros lugares. Pero también es un cliché decir que son las más hermosas. Hay mujeres hermosas en todos lados. Lo de las cirugías viene también por la influencia del porno gringo y su aplicación en las clases altas, susceptibles a estéticas extremistas. Cali, más bien, es una ciudad genial para pintar. Por el clima y porque tiene una excelente luz”.
Pero el bar de La Socia es más bien un lugar oscuro que parece estar fuera del tiempo. Aquí las horas pasan ligeras, lubricadas por el aguardiente y el desgarro salsero. La Socia baila en medio de las mesas tomada de manos de una mujer con retraso mental; un pintor francés calzado en ojotas y ebrio nos retrata silenciosamente sobre un pedazo de cartón; un guitarrista cuenta sobre su último viaje sonero a Cuba, un sordomudo baila desenfrenado una danza indescriptible y eléctrica. El sordomudo nunca sabe cuándo la canción termina. Yo tampoco.
CALI AL MUERE
Cali no tiene demasiados atractivos turísticos ni pomposas obras arquitectónicas. Aunque hay lugares que merece la pena visitar—como el Cerro de las Tres Cruces, la Ermita, el Cristo Rey, el río Pance y el Cali, los diversos parques, los barrios de Granada y el Peñón, entre otros—, lo que más resalta es la coqueta simpatía de sus mujeres, la ubicua musicalidad de su noche rumbera e inquieta, y esa buena onda que sólo los colombianos saben derrochar (eso que llaman calidez). Durante el día, es una ciudad tranquila y con cierto aire provincial, a pesar de que la ciudad se haya modernizado rápidamente a partir de la segunda mitad del siglo veinte y especialmente para 1971, cuando se desarrollaron en la ciudad los Juegos Panamericanos. Después del crecimiento urbano, Cali quedó marcada por la cultura del narcotráfico y la violencia continua del periodo de guerras entre el Cartel de Cali (encabezado por los hermanos Rodríguez) y el de Medellín (liderado por el difunto capo Pablo Escobar), luego sucedidos por el Cartel del Norte del Valle.
En la década de 1980, el tráfico de drogas se convirtió en una forma común y rápida de acumular riqueza en la ciudad. Estas ganancias ilícitas tuvieron una fuerte influencia en la economía local y se filtraron en diversas instituciones públicas y privadas. El lavado de dinero generó un boom económico, especialmente en el área de construcción, llegando incluso a edificarse una réplica de la Casa Blanca. Este auge declinó a mediados de 1990, en medio de la llamada “guerra contra el narcotráfico” y la recesión general. Al mismo tiempo, Cali se convirtió en una ciudad peligrosa, donde los índices de asesinatos llegaron a ser los más altos del país: 120 homicidios por cada 100 mil habitantes.
Este periodo ha quedado presente en recientes manifestaciones culturales. La violencia impregna, por ejemplo, el recomendable thriller caleño Perro Come Perro ( 2008 ) del director Carlos Moreno, sobre mafia, brujería y venganza en un mundo preñado de ilegalidad y muerte. La violencia también está en el epicentro del reciente boom de la TV colombiana, la serie El Cartel, basado en el libro El Cartel de los Sapos, best-seller escrito por el narcotraficante Andrés López, el cual narra la historia del cartel del Norte del Valle, uno de los más temidos en Colombia.
Sin embargo, también se ha vuelto un lugar común estigmatizar a la ciudad como especialmente peligrosa. Por el contrario, buena parte de la urbe es tranquila, segura y caminable. Desde el mirador, al pie de la estatua de Sebastián Belalcazar, fundador de Cali, se percibe una ciudad sosegada mientras cae el sol. Al oscurecer, todo va despertando de a pocos hasta reventar en el grito noctámbulo. En ese intervalo, Cali también se revela como una ciudad golpeada, pero que ha sabido lamerse las heridas. Quizá por eso estoy aquí, y no duermo.
RUMBA DE MADRUGADA
El barrio de San Antonio reúne casas antiguas, pintadas de colores pasteles, que albergan a una variada fauna de artistas y gente de clase media. Sus calles empedradas y a veces lluviosas llevan a diversos cafés, bares y restaurantes. Ojos de Perro Azul es uno de los bares más concurridos del área. Es allí donde he pasado demasiadas horas, bebiendo en la barra con la dueña del lugar, a quien llamamos La Jefa. La carta de comida ha sido rediseñada por un chef peruano y los meseros son dos jóvenes caleños de 20 años cuya gran pasión es el rock glam y otras excentricidades ochenteras. (Me llevarán una noche a un lugar llamado Dinasty, una suerte de CBGB de pueblo. Toda una extravagancia al ecléctico compás de Bon Jovi, Pantera y Metallica.)
La barra de Ojos de Perro Azul es un buen lugar donde comenzar la noche. Siempre conocerás a alguien: tendrás una conversación afable, miradas coquetas y te darán la opción de pedir la canción más absurda que se te ocurra (pedí un son de Melcochita llamado Dos Almas). Luego, las opciones para la rumba son varias. Aquí van unos datos nocturnos: Blues Brothers, Zaperoco, Tin Tin Deo y La Matraca son lugares de rumba salsera en Cali, que a veces cuentan con shows en vivo y a partir de los jueves son fiesta asegurada. Por decreto—el plan zanahoria es regional—, cierran ahora a las dos de la madrugada. En el caso de night clubs (vamos, puticlubs), el Escocés y Flores Frescas son los lugares más conocidos. La siguiente opción de rumba es Menga: un área a diez minutos en taxi del Centro donde puede seguirse la farra hasta la cuatro de la mañana y la música es variada. Finalmente, está el ícono de la noche que empieza más allá del puente: Juanchito, el mítico rematadero cuyos locales brotan música hasta el amanecer.
A Juanchito he llegado con mis dos compinches de viaje. Somos amigos desde hace diez años cuando estudiamos Literatura en la universidad, pero ya ninguno vive en Lima ni nos interesan las variantes entre las ediciones de El Cid. Un chef, un músico y un periodista en Cali, en Juanchito, eso es lo que somos ahora. Y son las seis de la mañana y nos apretujamos contra las curvas de unas caleñas que se mueven en medio de la pista de baile. Y sudamos. Y la canción Jardín Prohibido de Alex Bueno dice: “Siempre que me miraba a los ojos, cogidos por manos/ yo me he dejado llevar por mi cuerpo/ y me he comportado como un ser humano./ Lo siento mucho./ La vida es así./ No la he inventado yo”.
CAICEDO Y EL PECADO
Andrés Caicedo es el escritor símbolo de Cali y se mató a los 26 años porque consideraba una vergüenza y una insensatez vivir más tiempo. Sólo terminó una novela—¡Qué Viva la Música!— y publicó varios relatos de temática urbana y juvenil, entre los que destaca “El atravesado” y la recopilación “Angelitos Empantanados”. Editó la mítica revista Ojo al Cine y el escritor chileno Alberto Fuguet lo considera “el primer enemigo de Macondo”. Con rostro de joven estrella pop—cool y marginal al mismo tiempo—, la mayor parte de su obra fue publicada póstumamente. Dos días después de recibir una copia de su novela en 1977, Caicedo se tomó 60 pastillas de secobarbital y acabó con su vida.
Paseo por el Parque del Gato, al costado del río Cali, lugar recurrente en la obra de Caicedo. Algunos desechables (vagabundos) y traquetos (delincuentes jóvenes ligados al narcotráfico) pasan como sombras por mi lado. La noche es negra y húmeda. Los estancos (bodegas) dispensan botellas de cerveza y aguardiente. Las canciones de salsa se superponen provenientes de lugares diversos: la radio de un auto, un local de rumba, un bar desnudo y alegre, alguna garganta alcoholizada. El perfume exagerado de las mujeres se mezcla con el de las ramas mojadas por la lluvia de la tarde. Los cuerpos se rozan de manera casual y erótica, siguiendo la límpida moral de la piel. La lógica del pecado es la única lógica de la noche. Así debe ser el cielo.//
24 comentarios
Octubre 22, 2008 a las 6:49 pm
me parese una foto asquerosisisima que asco lo que escribe este señor deberia darle pena ajaja tontos
Septiembre 22, 2009 a las 8:31 pm
par de aguevaos no les da verguenza de meterse en la vida de los demas
Septiembre 22, 2009 a las 8:32 pm
es una muy buenaq historia
Septiembre 22, 2009 a las 8:34 pm
huy esa vieja tiene un culo muy grande
Noviembre 22, 2008 a las 9:55 pm
Cali es Cali, lo demas es loma.
Diciembre 4, 2008 a las 1:04 am
No hay porque cegarse los ojos ante lo que ha sido una realidad en nuestra historia y la ha permeado en aspectos de toda índole. No por ello Cali es una mala ciudad, no por ello Cali es una pésima ciudad. Cali es Cali, lo demás es loma. Cali: una ciudad pintoresca, contrastada, con historia, con luces, con amores, con gozos, con desganos, con refunfuños, con alegrías, con sol, con brisa y muchas sonrisas. Finalmente, todos sus procesos han sido ingredientes sui géneris para hacerla tan única y especial..
Diciembre 9, 2008 a las 2:59 pm
Paul.
Me encanta tu crónica. Por dos motivos: uno, no idealiza la ciudad mintiendo sobre ella para que se vea perfecta, pero tampoco se centra en los aspectos negativos de nuestra Colombia que muchos suelen remarcar en exceso.
Dos: amo la salsa! ¿cómo te fue con eso?.. aprendiste?
Enero 13, 2009 a las 4:16 pm
Mi concepto creo que la gente es conciente que Cali es una ciudad que da pasos pequeños y si, alguna ves en narcotrafico pudo ayudar a que se desarrollara con construcciones y puede que haya todavia unas secuelas de esa epoca, pero esto no quiere decir que Cali sea una ciudad todavia con via hacia la vida facil, apesar de ser tan golpeada y abandonada politicamente se ha mantenido, Cali apesar de su falta de sitios turiscos es una cuidad que amaña gracias a su gente, su cultura, es una cuidad deportiva con mucha influencia afro…. su folklor, la salsa que apesar de no ser nuestra la acogimos y la tomamos como identidad, de ahi un unico estilo mundial de baile (el baile caleño), y esta cronica no ha dicho nada que no sea verdad pero Cali no es solo eso, no toca nada de lo que mantiene a nuestra cuidad apesar de estas inconcistencias y por ultimo las mujeres de Cali son reconocidas por ser hermosa y voluptuosas pero la foto no es ejemplo de una mujer caleña tipica si no de una mujer de un narcotraficante,
Septiembre 14, 2009 a las 9:15 am
Muy Bien dicho Polo
se te extrana un saludo.
Febrero 24, 2009 a las 5:21 pm
muy bien por esa
Marzo 15, 2009 a las 5:12 pm
la verda este man no tiene ni idea de lo que real mente es cali
Abril 27, 2009 a las 3:06 pm
La capacidad de ver en el ser humano está condicionada por los ojos y estos a su vez responden al impacto de la luz sobre los objetos; digamos que esta visión de Cali no es más auténtica ni más bizarra, ni más o menos acertada de lo que la luz que recae sobre la mirada de Paul…
Mayo 1, 2009 a las 11:12 pm
Sabes? logré imaginarme Calí, chido.
Un abrazo.
Mayo 14, 2009 a las 9:46 pm
Esto es cierto sobre Cali. Pero esto ha dependido de nosotros mismos, ya que nos hemos encargado de proyectarla asi ante las demas ciudades y los demas paises. Cali- capital de la salsa! acaso somos solo rumba ? en Cali hay gente q se ha destacado por infinidad de cosas, y hay mucho mas que eso..no sera q nosotros mismos nos hemos encargado de proyectar una imagen que no nos conviene?
Mayo 20, 2009 a las 1:28 am
claro! hay que reconocer ciertos aspectos de nuestra historia reciente y la cronica sin duda los toma, pero sin duda tambien la cronica no define a Santiago de Cali, y eso es lo que me molesta, el titulo no deberia ser tan general.
por ejemplo…no saben que en cali se encuentra la universidad con mayor capacidad de investigacion de colombia? “la universidad del valle” soy conciente de ello! me hace feliz como la propiedad intelectual de mi universidad se destaca por encima de la de otras universidades del pais…por que no hablar que hoy en dia Santiago de Cali cuenta con el plan de Desarrollo Urbano mas ambicioso del continente! plan que ya fue aprobado y sera financiado por el ya efectivo y tradicional sistema de valorizacion que ha servido a cali para lograr ser ciudad capital y primera ciudad en un tiempo pasado. y ni hablar de la Santiago de Cali tradicional su historia lejana, Santiago de Cali como pilar fundamental en la independencia y como la gente originalmente calea, los hacendados y la gente pujante, dieron progreso a nuestra region en los siglo 19 y 20, como la raza de casta Calea se sobre puso a el trauma que causo a la region la la caida del esclavismo y al ingreso de emigrantes negros ex-esclavos al valle del cauca en el siglo 19 que sin duda causaron un deterioro en la armonia del desarrollo de nuestra region etc. en fin…santiago de cali es de gente de progreso y siempre lo sera!
Mayo 29, 2009 a las 2:14 am
no lo unico bueno es la bieja y cali ve
Junio 4, 2009 a las 5:51 pm
Eso es cali, no sere como aquellos puritanos que niegan lo que es, la razon por la que me enamore de cali es esa exctamente, cada dia es algo diferente, no sabes donde vas a terminar, y eso va desde con una mamasota hasta el cementerio, es asi, por eso aquellos que se maravillan de vivir la aburrida y monotona cotidianidad de la seguridad repetitiva, del siempre lo mismo, simplemente estan en el lugar equivocado, hay que saber moverse, hay que saber hablar, hay que saber cundo llegar y cuando salir, hay que saber hacer el amor y como bailar, y algunas veces hay que saber rezar, y todo esto hay que hacerlo bien.
Por eso si por algun motivo has tamodo en la iglesa de san antonio mirando la ciudad o te has emborrachado por la sexta o en la feria y has amanecido en algun motel saliendo para yumbo, sabes que cali no es para cualquiera y que cuando una caleña te ama lo hace con todo.
Junio 4, 2009 a las 5:55 pm
Gracias por el comentario, José. Has resumido de manera espléndida lo que quería–como extranjero–plasmar acerca de mi impresión de la gran, intensa y divertida ciudad que es Cali.
Junio 23, 2009 a las 2:45 am
Bueno si este tio se hace llamar periodista y de la catolica pues.. no es mas que un reflejo del actual periodismo peruano, donde la mayoria de personas leen el aja.. el trome.. el bocon.. donde en el caso del comercio mientras ataca la prostitucion, el trome del mismo dueño y administración saca la mayor cantidad de avisos sexuales informes de la capital peruana.
Y respecto a tu columna, bueno el internet aguanta todo mas que el papel, pero si quieres comentar cosas hazlas con un determinado sentido y pon tu propio aporte literario, y que no paresca una columna baylistica,
saludos
diego
Junio 23, 2009 a las 3:14 am
Gracias por tu comentario, tío. No entiendo, sin embargo, qué tiene que ver que haya ido a la Católica ni tampoco veo el ángulo “baylistico” al que te refieres. De cualquier manera, Diego, gracias por leerme.
Julio 13, 2009 a las 1:34 am
quiero decir que cali es cali y lo demsa
es loma
Julio 22, 2009 a las 4:30 am
Quiero viajar a Cali. Me lo recomiendan? Luego de tanto ir y venir de los comentarios, no se si es buena la idea o no.
Saludos
Julio 25, 2009 a las 5:03 pm
Si quieren saber como es el cielo y que se siente, hay que ir antes a la sucursal. Cali es la sucursal del cielo, la salsa se vive, se canta, se siente, se baila. Las mujeres te tratan de igual a igual, sin complejos y de frente.
La capital mundial de la salsa celebra el festival mundial de bailarines de salsa en septiembre 14 y es el mas espectacular escenario con los mejores bailarines del mundo en un ambiente festivo y cordial, participan mas de 40 escuelas de salsa y otros países.
En Cali se siente que la vida es una y hay que vivirla.
Me gusto el articulo, se que en peru les gusta la salsa y sobre todo niche y guayacan. Solo falto en el articulo contar que la salsa en cali hace parte de la vida diaria del comun de la gente y que el baile es el elixir que permite navegar por la vida con alegria, apesar de todo en Cali vivimos y gozamos.
Cali es Salsa
Octubre 28, 2009 a las 11:44 am
este senor quien es para ablar de cali se necesita aver vivido aya la cultura dela gente de cali es super con vinada con los imigrnates de diferente partes de colombia las mujeres de cali nose creen las mas bonitas solo que el modo de vestirse es devido ala tenperatura el gran sol que sale si hay sitios para visitar como el la higlesia dela mercedes la higlesia del barrio san antonio que son antiguas;tu nopuedes ablar del anarcorafico tu sabes que es una delas cosas que asoto a colombia peru al ecuador bueno muchas partes de suramerica hay que verle el punto atodo piensa puedes ser periodista olo que sea no quiero ofender a nadie pero uno no puede ir de vacasines no in porta que parte pasar bueno con las personas quelo rodean luego ablar mal chaoo att