Mayo 31, 2009...9:28 pm

Una revolución contra la prensa

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Trasnochada y autoritaria revolución quiere controlar toda la prensa

Trasnochada y autoritaria 'revolución' quiere controlar toda la prensa

Chávez y Correa quieren crear un organismo que defienda a sus gobiernos de “los abusos de la prensa corrupta”, aquella que consideran “un instrumento de la oligarquía”. Según ellos, esta prensa es el principal “enemigo del cambio, de su modelo socialista”. En esto último, tienen razón. (Columna de Paul Alonso  en el Centro Knight para el Periodismo en las Américas. También en inglés y portugués).

La prensa conservadora (y la que no) de sus países está en contra de su “revolución socialista”, al igual como estaría en contra de cualquier revolución, y al igual como ellos están en contra de una prensa crítica, que cuestione su poder autoritario y populista.

No necesitan crear ninguna instancia en la Unasur. Ya han demostrado claramente que no están dispuestos a permitir críticas de los medios. Sin duda, el caso de Chávez es el más claro: se acaban de cumplir dos años desde que sacó del aire a la opositora RCTV, las crecientes presiones sobre Globovisión y un constante discurso matonesco. Se solidariza con la argentina Cristina Fernández cuando ataca a la prensa crítica, y ha incitado en Morales una actitud similar. Por su parte, Correa también ha tildado de corrupta a la prensa de la región y ha incautado medios de comunicación.

Ahora bien: tampoco es cuestión de santificar a toda la prensa como mártir de la libertad de expresión. A cualquiera que siga la línea editorial de los medios más poderosos de un país le quedará claro que éstos están también guiados por intereses y afinidades de los dueños, de la gente que pone el dinero. Y así va la historia siempre: cuando los intereses de un medio van de acuerdo con los del gobierno, tenemos una línea oficialista; cuando están enfrentados, tenemos medios críticos y ataques contra la libertad de expresión.

¿Hay que tomar un bando? ¿Hay que estar con la prensa conservadora o a favor del autoritarismo disfrazado de trasnochada “revolución socialista”? Pues creo que el mundo no es blanco o negro, y el periodista —el que vive entre el limitado sueldo de un medio privado y las represiones de los poderosos— debe encontrar en las diferentes tonalidades un espacio para hacer un periodismo justo. No es fácil y a veces el hígado nos gana. En todo caso, lo que he querido recordar aquí (en homenaje a los 10 años de ‘Aló, Presidente’ y a una semana en que el venezolano ha tomado por asalto la agenda noticiosa) es que detestar justificadamente a Chávez y a sus colegas no significa aceptar como sacrosanto todo lo que se le opone. Esta lucidez es especialmente necesaria a la hora de contar la historia.

1 comentario

  • Qué acaso la prensa, y no me refiero a los reporteros y las reporteras; sino a los dueños de los medios, no están más que vendidos, más que inclinados a la balanza de sus intereses como élite?
    Por qué debieran de gozar de total impunidad?


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