Osvaldo Cattone: “Nunca me he enamorado”

Es un referente del teatro comercial en el Perú. Argentino de nacimiento, estudió en Italia y llegó al Perú como galán de telenovelas. Desde 1976, dirige el Teatro Marsano donde ha realizado más de 100 obras. A sus 78 años, vive en Villa La Encantada con perros, gatos, gallinas, conejos y tortugas. Ha publicado tres novelas y duerme en sábanas perfumadas. Es un esteta de tinte wildeano: le gusta la armonía y piensa que la frivolidad es parte de la cultura. (Entrevista de Paul Alonso, publicada en Terra, septiembre, 2010)

Cattone, sonrisa indeclinable de seductor nato, nos recibe en su oficina del Teatro Marsano, una entidad que sobrevivió al prejuicio de ser de Surquillo y luego al terrorismo (“uno de los flagelos más obvios que afectó al mundo del espectáculo”). El lugar se siente impregnado de décadas, afiches añejos, paredes inquietantes, maniquíes, y todos aquellos objetos extravagantes que sólo cobran sentido cuando se levanta el telón.

En esta entrevista, Cattone despotrica contra el establishment cultural, la televisión, la crítica literaria y la bohemia barranquina. Recuerda la imposibilidad de un amor homosexual y la época en que tenía sexo tres veces por día. Habla de su amistad con Susana Giménez, evoca una cena con Julio Ramón Ribeyro y dice que Tinelli es un bastardo. Confiesa su intimidad sentimental y afirma que puede ver elefantes azules sin jalar cocaína.

¿Cómo has sobrevivido tantas décadas en el teatro peruano?

Tuve la habilidad, que ahora la tienen varios exitosos, de ver mi trabajo también como un negocio. Venía con el background de Italia y de Argentina, y eludía un poco la “bohemia barranquina”, donde el arte asumía una actitud tan separatista. Por un lado lo artístico y, por el otro, lo comercial apestaba. Ahora todo el mundo quiere vivir dignamente de su trabajo. Inclusive la Católica o la Plaza ISIL hacen intentos comerciales para que la gente vaya. No se puede sobrevivir sólo con obras como “La Puerta del Cielo” o “La Reina de la Belleza”, que es espléndida, pero no tienen un gran público como “La Jaula de las Locas”, “La Pulga en la Oreja”, o “Perú Jaja”. Yo he querido hacer cosas que me den satisfacción y vivir de eso Y lo conseguí. No era prostituirme, no era hacer el amor por plata; sino hacer el amor con alguien rico, que además me gustase.

Más allá de las oportunidades laborales y de desarrollar tu carrera artística, ¿qué te atrajo de este país?

Un país no es el mar ni las montañas ni los edificios. Un país es la gente que lo habita. Puedes estar en Nueva York, una ciudad espectacular con una variedad enorme de posibilidad artísticas, y suicidarte de todas maneras. Yo me di cuenta que acá había calidez en la gente hacia este extranjero que llegaba con una cierta fama de galán. Era joven, buen mozo. Y sentí que por donde iba producía algo, que cuando hablaba pasaba algo, que conectaba más que en mi país. Además, yo fui siempre nómada. Nací en Argentina, pero soy hijo de italianos. Viví y me eduqué en Italia. De alguna manera no tengo el concepto de patria. No extraño el tango, ni el bife de chorizo, ni nada de eso.

¿No eres nostálgico?

Para nada. Creo que el hombre construye su propio mundo dentro de sí mismo. No tengo el patriotismo de la escarapela puesta, ni de Argentina, ni de Perú, ni de ninguna parte del mundo. Tampoco voy a venir aquí ahora a alabar y decir ‘el Perú es el gran país que me atrajo’. Yo la luché mucho. No conozco ningún actor argentino, por ejemplo, que posea su propia sala de teatro. Yo lo logré. Además, cuando estoy en un teatro, actuando o dirigiendo, nunca me pregunto si estoy en el Perú, en Uganda, o en Londres. Estoy en un teatro y eso se dio en el Perú. Mi patria soy yo mismo.

Se te asocia principalmente con el teatro popular y la comedia. ¿En qué consisten para ti las divisiones entre teatro culto y popular?

Esa pregunta tiene varias respuestas, emparentadas con todas las ramas del arte. Lope de Vega dijo en su momento algo sensacional: “no hay nada más aburrido que leer una obra de Shakespeare”. Porque eran contemporáneos. Hay una especie de esnobismo en la decantación. Lo popular puede ser hermoso y lograrlo no es nada fácil. Lograr, como he logrado yo, tener colas de una cuadra para ver una comedia es algo que hay que respetar. Exijo que se respete, porque así se está respetando al pueblo también. Lo que me parece mal es lo ordinario, lo populachero, lo cachivache. Yo he hecho teatro comercial de buen cuño. Además, no me interesa un tipo de teatro cruel donde la hija termina matando de un hachazo a la madre. Me interesa que la gente salga de mi teatro como soy yo. De alguna manera, el teatro es mi prolongación.

¿No te interesa lo denso o atormentado?

Me gusta verlo en los otros. Pero yo soy un hombre dinámico. Tengo 78 años y no me lo creo, porque ni me duele la cabeza ni estoy enfermo. Tengo una total vitalidad, concentración y lógica en mis razonamientos. Según el cronograma de los octogenarios, de alguna manera soy atípico. Entonces, no puedo hacer un teatro depresivo. La cultura para mí no tiene nada que ver con el aburrimiento. Puedo hacer algo que tenga un valor universal y sea divertido. Yo nunca pude terminar el Ulises de Joyce, por ejemplo. Lo confieso y no me avergüenzo. No tengo tiempo que perder descifrando lo que quiso decir un tipo atormentado.

A muchos colegas tuyos esto no les cae bien.

¿Sabes por qué? Porque he tenido éxito en un época en que habían menos éxitos. Gente como Alonso Alegría en sus clases de teatro le dice a sus alumnos: “no vayan al Marsano porque es una mala palabra”. Pero yo no tengo ningún banco, ni universidad, nunca pido un centavo a ningún sponsor. Tengo mi ropa, mis decorados, mi gente. Aquí trabajan personas con seguro social y todo, pagadas por mí. Me he comprado más de un departamento con éxitos como “Annie” y he vendido más de un departamento para pagar deudas cuando he hecho un fracaso, obras que la gente no ha querido ver. Eso me parece un mérito, porque lo hice con mi plata. Si me protegiera la universidad, a lo mejor también un día haría Medea.

Ya no haces televisión y has dicho que la televisión peruana es improvisada y floja.

La televisión está pasando por una crisis en el mundo entero. Los programas argentinos también son paupérrimos. Tinelli, por ejemplo, es de una vulgaridad. Tinelli es un bastardo, un hombre que ha ensombrecido la cultura popular con culos, tetas y plástica. Y hay un público que lo consume; es el programa de mayor rating. Pero a mí eso no me interesa. No hago televisión, no soy una figura popular. Y me han ofrecido de todo, antes más que ahora que estoy en una etapa lógica de envejecimiento. Nunca acepté. Yo no quiero que la gente piense que Osvaldo Cattone es una estrella de televisión, sino un hombre de teatro. Y a pesar de la discreción con la que manejo mi carrera, y te lo digo sin vanidad, Cattone existe.

Publicaste la novela “Mirar sin verte” (2005) en la que un tipo de vida aparentemente heterosexual siente atracción por otro hombre. ¿Aún te parece una novela de amor imposible?

Es un amor imposible porque es una historia entre una persona que no siente atracción sexual hacia otro hombre, pero que siente atracción hacia otro hombre. No es lo mismo; yo he vivido eso. Hay una relación amical profunda, de cariño, de afecto, pero no se resuelve sexualmente, porque el otro lo toca y a él no se le para. Tampoco lo rechaza, pero no lo siente y uno no puede hacer sentir a otra persona.

En tu novela “La intrusa” narras la obsesión de un padre y un hijo por la misma mujer. ¿Cómo vives tú las obsesiones amorosas?

Igual, aunque no me suicidaría por amor. A mí me pasa una cosa, Paul, nunca lo dije pero te lo voy a decir, porque tengo ganas de decírtelo, porque me lo inspiras: nunca me he enamorado realmente. Yo no sé lo que es apoyar la cabeza en la almohada y pensar en otra persona. Me he sentido muy querido y he respondido. Me gusta, porque soy un seductor nato, pero nunca he perdido la cabeza por nadie, ni por mis esposas, ni por amantes, ni por nadie. No porque sea frío, sino porque soy racional y no persigo quimeras. Me lo perdí a lo mejor, qué se yo. Igual el sexo lo vivo y sin viagra, porque tengo buena salud. Pero antes lo vivía más, tres veces por día, dos veces por día. Ahora, no me obsesiona. Me apasiona más ver una película, tener una conversación cálida frente a mi chimenea tomándonos una botella de vino. Hablar y escuchar más que tirar. Nunca puedo tener un choque y fuga. Por eso, no puedo hacer el amor con una prostituta o con una persona al paso.

Tienes un hijo de 56 años. ¿Te llevas bien con él?

No. Porque él es más viejo que yo. Es calvo, gordito, parece mi papá. Detesta que me ponga jeans. Cree que debo ser un abuelo ya, y yo no me siento abuelo y no me interesa para nada. Tengo la impresión de que tengo que morirme sano, de un hachazo, de un paro al corazón. Pero no puedo deteriorarme en la vejez, no puedo caminar con un bastón o convertirme en un viejo. A lo mejor suena absurdo y me vas a ver en una declinación dentro de cinco años, un Cattone encorvado. Pero no me lo permito, mi mente no se lo permite.

¿Eres muy consciente de la imagen que tienes de ti mismo?

Exacto. Me gusta la buena comida, la buena vida. Me gusta que los empleados perfumen mis sabanas. En las mañanas, cuando me levanto, no me gusta pasar delante de un espejo en chancletas. En mi casa, como solo y mi empleado me sirve en una mesa con las copas de cristal y las servilletas. Jamás como de la olla, jamás como parado. Es que no puedo haber llegado a mi grado cultural, económico y de sensibilidad, y hacer algo que puedo criticar en otro. Yo he sido muy pobre, hijo de inmigrantes, vivía en un solo cuarto con mi familia y a los ocho años ya trabajaba para ayudar a mi viejo. Me eduqué en Europa, me refiné. Mis padres terminaron viviendo muy bien por mí, vivieron mi status. Yo no puedo descender y olvidarme ahora de lo que logré. Creo que la frivolidad bien entendida forma parte de la cultura.

¿No es elitista?

No. Un día una actriz, a quien respeto pero es frívola y esnob, me dice: “Osvaldo, qué raro que no tengas casa en Asia, porque en Asia hay gente como uno”. Entonces, yo le pregunté cómo era la gente como uno. Porque yo soy amigo de un negro, de un blanco, de un cholo, un amarillo o un verde. Me da lo mismo un homosexual, una prostituta. No puedo ser amigo quizá de un ladrón o un drogadicto, porque me molesta la enajenación. Yo puedo ver volar elefantes azules sin jalar cocaína. Lo más parecido que he visto a la cocaína es el talco; ni siquiera fumé marihuana. Soy un tipo sano, bien zanahoria. No critico, pero no puedo tener amigos drogos, porque no es mi mundo. Tampoco me siento cómodo con borrachos. Un día comí con Julio Ramón Ribeyro, a quien adoro porque es un gran autor, pero estaba tan borracho que no podíamos conversar. Entonces, no me sirve. No es mi estilo.

Con respecto a tus novelas, la crítica literaria no fue muy generosa…

¡Cómo que muy! ¡Me cagaron! ¡Por favor! El único que salió en defensa mía o que hizo críticas positivas fue sorprendentemente Gonzáles Vigil en El Comercio. Pero no sabes lo que dijo Tháys, Hildebrandt, de todo. Y bueno ¿Qué querés haga?

¿Te importa?

No voy a ser tan miserable o tan mentiroso de decir que no me importa. Porque la negación en todos los órdenes importa. Yo recuerdo más a una persona que haya entrado a mi camerino para decirme que no le gustó mi obra, que de la gente aplaudiendo de pie en teatro lleno. La negación te queda para toda la vida. Esto me importa, pero tampoco me quita el sueño. No hizo que vendiera más o menos libros. Además, lo terrible de todo esto es que también son escritores. Y escritores que no venden, aburridísimos. Hildebrandt es un hombre inteligente, pero pésimo novelista.

Tienes una larga amistad con Susana Giménez. ¿Cómo ha sobrevivido esta amistad a pesar de la distancia y de lo diva que ella es?

Es que no es una diva. Es una mujer exactamente igual que yo. Es una mujer con la que podés hablar todo el día. Cuando ella tenía 25 años, hizo conmigo su primera obra de teatro, “Las Mariposas son Libres”. Compartimos un año de temporada en la Calle Corrientes. Fue un éxito enorme. Después de un año de gira por todo el país, aprendimos a conocernos mucho, a querernos. Es una persona que sabe todo de mí, muy cercana. Me llama a las tres de la mañana cuando no puede dormir, hablamos de cosas personales, íntimas. Es una hermana. Me hace falta.

Después de 40 años en el Perú, ¿qué es lo que más te jode de este país?

Hay como un cierto dolor por el éxito de los otros. Hemos heredado lo peor de la aldea española: el resentimiento, la envidia, la bronca, la frustración. Eso esta mejorando, pero hay tanta corrupción. Vivimos demasiado dominados por lo que le pasa al otro. No es como Nueva York o Buenos Aires donde cada uno la pelea a su manera y están más concentrados en lo que hacen que en los demás. Pero también acá la gente es más solidaria, más pueblerina todavía. Quizás por eso me he quedado. Porque me sentí como muy protegido. También me traicionaron después. Pero al principio me sentí muy protegido.

20 comentarios

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20 Respuestas a “Osvaldo Cattone: “Nunca me he enamorado”

  1. rosa rametta

    impecable lo conozco desde siempre y leo su columna en la revista de susana

  2. natalia neira p

    hola soy naty neira p tengo 24 la vd de las verdades nunca me e enamorado pero me gusta relacionarme con artas personas en mi trabajo pero nunca me e enamorado en mi vida es raro soy una de las muchas siempre cambio de pensamientos mañana pensare en darme mas animos me corro de la gente me gusta escuchar gente de todo tipo pero no me e enamorado nunca yo soy de las ke nunca me casare

  3. natalia neira p

    no soy de esas personas ke se acerca mucho a la gente a los hombres mas bien los corro y no los pesco los ignoro cuand tenia 14 me llenaban de piropos y al final eso me canso y me corri del centro de actividad

  4. naty neira p

    soy naty neira y nunca me he enamorado en mi corta vida 24 me atraen mas las cosas de negocios empresas trabajos trabajar sola carretear ir a la playa conocer lugares diferentes estar con papa y mama y soyyy muy felizzz muyy felizzzz me gusta estar sola y trabajar

  5. naty neira p

    mejor estar sola me carga que los hombres anden detrás mio nunca me casare tengo 24 yo nunca me he enamorado no quiero a nadie

  6. natalia neira p

    moriré sola por opción propia para siempre tengo 24 y voy para los 25 me gustan los negocios y empresas me gusta mucho trabajar y los negocios es lo mio para siempre y ser sola nunca me he enamorado en mi vida soy muy felizzz asiiii

  7. natalia neira p

    nunca me he enamorado en mi vida voy pa los 25 ni tendre hijos nunca me gustan mucho los negocios y trabajo en ello me dedico solo a ello a los negocios

  8. naty neira p

    Tengo 24 y nunca me he enamorado en mi vida no kero a nadie jamas me casare ni nada no tengo interes en conocer a nadie

  9. naty neira p

    Voy para los 25 y nunca me he enamorado en la vida no kero a ninguna persona no busco nada con nadie es normal eso que nunca me halla enamorado?

  10. naty neira p

    No se puede obligar a kerer a alguien yo no kero a ningun hombre y nunca me he enamorado solo kero a mi madre y padre hermano de familia en pareja nunca me he enamorado

    • naty neira poblete

      Uuu k lata a mis 24 años no me he podido enamorar de nadie y nada es una lastima el tiempo pasa y nunca me he enamorado le doy mas importancia al dinero y trabajo yo creo k nunca m casare noo definitivamente nunca m he enamorad d mi se han enamorado pero yo de nadie es mas importante para mi el trabajo y dinero nada m gusta solo el trabajo y comer y dormir la vida es asi pasa el tiempo y cada ves mas m doy cuenta k lo k mas m importa es el dinero y estar sola

      • naty neira poblete

        Nadie m puede obligar a kerer a estar con alguien no m gusta pololear es asi la vida nunca me enamore nunca nunca por que amo el dinero y trabajar si mucho en exceso trabajar y estar solaa amo otras cosas el dinero comer trabajar dormir playa carrete m atraen otras cosas dinero u trabajar

      • naty neira poblete

        Si soy microempresaria soltera sin hijos y muy feliz trabajo gano plata y naci para el mundo de los negocios en esta vida m encanta trabajar y ser soltera muy felizz m gusta mucho trabajar

  11. natalia neira p

    es genial saber esto que me por decisión propia me dedicare por siempre a los negocios y saber que nunca me enamorado en la vida y que no quero a nadie y que nunca me he enamorado en la vida tengo 24 años es difícil que alguien me conquiste a mi por que nunca me he enamorado en la vida me siento tan feliz asi sola no queriendo a nadie

  12. naty neira p

    Nunca me he enamoradooo en mi vidaa

  13. naty neira p

    Yo nunca me he enamorado en la vida soy muy feliz asi sola nunca tendre hijos no m atrae la idea soy asexuallll y felizzzz

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