Daniel Alarcón y Sheila Alvarado: el escritor amerincaico y la musa mestiza

Sheila Alvarado es una artista de tinte sensual conocida por su personaje pin-up “Limeña Girl”, que destaca a la mujer mestiza, carnosa y atrevida. Daniel Alarcón, nacido en Perú y criado en Estados Unidos, es el celebrado autor de los libros “Guerra a la luz de las velas” y “Radio Ciudad Perdida”. Ella exuda peruanidad; él la busca desesperadamente. Ella es disléxica y él es gringo. Acaban de publicar una novela gráfica titulada “Ciudad de Payasos”, basada en el primer relato que escribió Alarcón, aparecido originalmente en la revista New Yorker. (Entrevista de Paul Alonso, publicada en Terra Perú, septiembre, 2010)

Durante más de un año y medio trabajaron por Skype, conexión directa entre Lima y Oakland. Alarcón escribió el guión y Sheila le mostraba las ilustraciones que iba haciendo. El proyecto había surgido de manera natural y tenía como motivo algo que obsesionaba a ambos: esta ciudad de payasos—Lima, la ciudad que Alarcón abandonó a los tres años al mudarse a Estados Unidos y en la que Alvarado se formó como artista contemplando la variopinta excentricidad de sus calles. Más allá de la densidad de los personajes, uno de los temas principales de la historia es la hipocresía de esta ciudad, la doble moral.

“A veces el taxista se está quejando de que aquí no hay cultura cívica, que todos son unos salvajes, y al mismo tiempo, está cerrando con el auto al del costado. Y no ve la contradicción. Se queja de la corrupción, pero cuando lo para el tombo, saca sus diez lucas”, dice Daniel. Y Sheila comparte esta crítica: “Yo siempre me estoy quejando de las típicas limeñitas, esas que dicen ‘no, yo nunca, es primera vez que hago una cosa así’. Cuando, por favor… Pero es algo que todos tenemos y ni nos damos cuenta”.

¿Por qué escogieron Ciudad de Payasos como el relato sobre el cual trabajar su primera novela gráfica?

Daniel: Ni siquiera lo tuvimos que conversar. Para mí es un cuento muy especial. Me trae recuerdos importantes. Y es muy visual. Por eso de arranque lo tenía pensado para este proyecto. Y resulta que es el cuento favorito de Sheila también. Fue muy natural escogerlo, en parte, porque también es muy urbano.
Sheila: Tiene mucho de Lima. Yo estudie en Bellas Artes, en el Centro de Lima, y las imágenes del payaso me hacían recordar esos espacios. En este cuento, la ciudad está por todas partes y encierra a los personajes.

Ciudad de Payasos es además uno de los cuentos más famosos de tu primer libro, “Guerra a la luz de la velas”. Han hecho una versión cinematográfica, está en antologías. ¿Por qué crees, Daniel, que ha sido tu cuento más celebrado?

Es además el primer cuento que publiqué, en el 2003, en el New Yorker. Haber aparecido en una revista tan importante de Estados Unidos le dio cierto prestigio. Creo que es porque presenta una visión de Lima que aquí todos reconocen, pero para los gringos es un cuento casi surrealista. Les parecía inverosímil. Por ejemplo, me decían cómo van a ir a robarte la casa y llevarse el refrigerador. Digamos, allá se llevan tu televisión plasma o unos zapatos (sólo si les gustan), pero van directo a la caja fuerte, a lo importante.

¿Una suerte de Macondo urbano?

Daniel: En parte quizás. Pero a mí siempre me ha interesado lo urbano, las ciudades, como escenarios de ficción. Yo no pienso que voy a desarrollar un estilo macondiano urbano. No es algo que me interesa. Sin embargo, en ciudades como Lima suceden cosas muy irreales todos los días. Por eso, me gusta mucho la combinación de teatro espectáculo con ciudad.
Sheila: También la gente engancha mucho con la historia por la soledad del personaje. Y Lima sigue siendo este lugar entre mágico y alejado.

La peruanidad de moda

Sheila Alvarado ilustra una columna semanal sobre sexo, escribe poesía y hace cuentos para niños. Responde al nombre de “Shila”, porque así le enseñaron que se pronuncia (“Si alguien me dice Sheila por la calle, sigo caminando. Y si me dice por nombre y apellido, corro”). Creó al apetecible personaje “Limeña Girl”, una versión local de pin-up mestiza.“Siempre me llamó la atención que no hubiera una pin-up de estereotipo latino. Hay americanas muy bronceadas, pero todas son altísimas, larguísimas, las piernas infinitas, pelirrojas, rubias. Cuando me dieron la oportunidad de ilustrar, pensé en aprovechar ese espacio”.

Siempre te declaras muy limeña.¿En qué consiste tu limeñidad?

En lo mixta que soy. Mi papá es de Huanuco, mi mamá de Ica, yo nací aquí. Además me encanta Lima como ciudad, con su cinismo, su belleza, sus claroscuros.

¿Qué tanto te pareces al personaje de Limeña Girl?

Muy poquito. De ella tengo la coquetería y el humor. Y un par de vestidos y zapatos.

Haces una revaloración de esa imagen de la mujer mestiza, carnosa, y sensual.

En estos años se ha revalorado mucho. Me di cuenta un día que vi un programa en la tele y todas las vedettes tenían el cabello negro o marrón, cuando antes todas querían ser rubias. De pronto empezaban a decir ‘mi papá es de Huánuco, mi mamá es de la selva’. La gente se peleaba por quién es más peruana.

Es que la peruanidad se ha puesto de moda.

Tenemos bastante tiempo trabajando en eso, con el rollo de la comida, del diseño, de la ropa.

¿Crees que eso es bueno?

Creo que es bueno que la gente se de cuenta de lo rico que somos visualmente y que las chicas empiecen a aceptarse un poco más como son. Que se den cuenta de que son trigueñas y que eso lindo, pues. Y que no tienen que tratar de parecer algo que no son. Lo que me preocupa es sea simplemente una moda y que el próximo año esté de moda ser china y todas estén chinas.

“El peruano sigue choleando al otro”

Daniel Alarcón—quien no ha pasado más de cinco años de su vida en el Perú—también tiene una versión sobre este auge de la peruanidad: “Es un cambio cultural que responde a un cambio económico. Si tienes un negocio y pones una rubia argentina alta en tu propaganda, estás cerrándote del 70% del mercado. Como siempre el color que más importa es el verde, el de la plata. Me parece bien que la cultura se vaya democratizando y respondiendo a la diversidad étnica del país, pero no hay que creer que las razones son así de limpias. Hay una cosa que no ha cambiado, el peruano siempre sigue choleando al otro”.

¿Crees que escribirías de la misma manera si hubieras vivido siempre en el Perú y no en Estados Unidos?

Lo que me ha servido mucho como escritor es ser extranjero en todas partes, porque te obliga a mirar todo con ojos nuevos. Cuando llego a Lima, me quedo alucinado con cosas que para el limeño son completamente normales. Nunca he perdido la curiosidad por esta ciudad y eso creo que me abre puertas. Yo he encontrado en mi vida como escritor que todo el mundo no sólo está dispuesto a hablar, sino que le encanta. Y en todas partes de Lima la gente me ha confiado sus historias. Quizá si me hubiera quedado en Lima, no tendría ese acceso.

Pero mantienes un fuerte vínculo con periodistas y artistas peruanos. Eres editor asociado de la revista Etiqueta Negra, por ejemplo.

Obviamente, es mi país, es mi ciudad. Siempre le presto especial atención a lo que está sucediendo en Lima y en el Perú. La relación más íntima que tengo es con la gente de Etiqueta, en este caso ya casi todos ex-Etiquetos, todos somos como egresados del colegio Villanueva Chang de periodismo tropical. Así que cuando llego es principalmente a ver amigos. Pero también es que toda Lima me da mucha curiosidad. Intento conocer Lima de una manera casi desesperada. Tengo un mes en Lima al año y quiero ver todo, hablar con todos.

Fuiste escogido este año dentro de los 20 escritores de ficción más destacados menores de 40 años por la revista New Yorker. ¿Crees que hay algo como una tendencia dentro de la nueva narrativa escrita en Estados Unidos?

Hay una diversidad estilística muy amplia. Ahora, los cambios demográficos en esa lista se notan mucho más que en la lista que hicieron hace diez años. Siete u ocho son gringos nacidos en el extranjero, como yo. Se nota ahora la diversidad y refleja la realidad actual de Estados Unidos. Pero en cuanto a tendencias literarias, no hay tanto que nos una.

Escribes en inglés y luego tu obra es traducida. ¿Alguna vez has tratado de escribir en español?

Sí, pero se me caen las tildes. Escribí un cuento largo que publiqué por partes en la web de Etiqueta Negra. Y cuando vi que daba para más, lo dejé y decidí que cuando acabe la novela que estoy escribiendo lo retomaré. Lo interesante es que se me hizo más fácil escribir sobre Estados Unidos en español. Una especie de esquizofrenia lingüística. Escribo sobre Perú y América Latina en inglés, y sobre Estados Unidos en español. Pero cuando escribo en español siento como si alguien hubiera quitado la mitad de las páginas del diccionario. Mi español es muy directo, como cuando tienes una bicicleta sin cambios.

¿Votas en el Perú?

Sí, bueno, votaré.

¿Por quién no votarás?

Esa lista es muy larga. De los candidatos actuales, no votaría por Keiko ni por Humala, por ningún aprista, por ninguno que haya sido presidente anteriormente, por ninguno que tenga vínculos con narcos…

Vas a votar en blanco.

Voy a votar por Obama.

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